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La balsa de la Medusa

Théodore Géricault · Romanticismo y paisaje

Artista
Théodore Géricault (1791–1824)
Fecha
1818–1819
Dimensiones
491 x 716 cm
Técnica
Óleo sobre lienzo
Ubicación
Museo del Louvre, París, Francia

La balsa de la Medusa (1818–1819), de Théodore Géricault, evoca un naufragio real: en 1816, la fragata La Méduse encalló frente a Senegal y sus pasajeros fueron abandonados en una balsa improvisada.

Mirada a la obra

En el enorme lienzo, los supervivientes se amontonan sobre la balsa. Abajo yacen los muertos y los moribundos; hacia arriba, los cuerpos se incorporan hasta el hombre que agita un trapo hacia un barco diminuto en el horizonte. Géricault se documentó a fondo: entrevistó a supervivientes, mandó construir una maqueta de la balsa y estudió cadáveres en el hospital. Presentado en el Salón de 1819, el cuadro causó escándalo, pues denunciaba implícitamente la incompetencia de un capitán nombrado por favor político. Se convirtió en un manifiesto del romanticismo.

Historia del cuadro

En julio de 1816, la fragata francesa Méduse, que llevaba colonos y funcionarios a Senegal, encalló en un banco de arena frente a la costa de África occidental. Su capitán, Hugues Duroy de Chaumareys, era un emigrado que apenas había navegado en veinte años y debía su puesto a la monarquía restaurada. No había sitio suficiente en los botes, así que unas 150 personas fueron colocadas en una balsa construida a toda prisa, que los botes pronto abandonaron. Durante trece días a la deriva, los hombres de la balsa sufrieron motines, asesinatos, hambre y canibalismo; cuando el bergantín Argus los encontró, solo quince seguían vivos, y varios murieron poco después.

Dos supervivientes, el cirujano Henri Savigny y el ingeniero Alexandre Corréard, publicaron un relato del desastre en 1817. Causó sensación y un escándalo político, porque ponía al descubierto la incompetencia de funcionarios nombrados por su lealtad al rey. Géricault, de 27 años, lo leyó y decidió pintar el tema a escala monumental. Se rapó la cabeza, se encerró en un gran taller cerca del hospital Beaujon, entrevistó a Savigny y Corréard, que también posaron para él, y encargó al carpintero del barco, otro superviviente, una maqueta de la balsa. Estudió a enfermos y moribundos en el hospital, llevó miembros amputados al taller y, en sus numerosos bocetos, ensayó escenas de motín y canibalismo antes de elegir el momento de la esperanza.

En el Salón de 1819 el cuadro figuró solo como «Escena de naufragio», pero todos sabían lo que mostraba. La crítica se dividió y el Estado no lo compró. En 1820 Géricault lo llevó a Londres, donde se expuso en el Egyptian Hall y lo vieron unos 40 000 visitantes de pago. Tras la temprana muerte del pintor en enero de 1824, el director de los museos reales, el conde de Forbin, lo adquirió para el Louvre en la subasta de su taller. Desde entonces no ha salido de allí, y se convirtió en una de las imágenes fundacionales del romanticismo francés, admirada por Delacroix y después por Courbet y muchos artistas modernos.

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